26/09/2010
Diario de Burgos. Digital. Merindades Javier Mardones Gómez-Marañón - Concejal de Medio Ambiente del Valle de Mena. Mardones entró en 2003 en el equipo de gobierno del Valle de Mena. Le avalan el premio de la Fundación Biodiversidad, la mención de Agenbur, el reconocimiento de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente y un premio de 50.000 euros del Ministerio
El Valle ha recibido en muy poco tiempo varios e importantes reconocimientos nacionales y provinciales a su política medioambiental. ¿Cómo ha logrado alcanzarlos el municipio?
El Valle de Mena es un parque natural sin denominación oficial. Con esta base y con un trabajo continuado y muchas veces autodidacta, queremos poner en el mapa a un municipio que con recursos limitados pero con imaginación trabaja por su privilegiado entorno natural. Sabemos que queda mucho por hacer y por eso trabajamos con ilusión.
¿Ha sido un trabajo arduo?
El camino lo iniciaron nuestros abuelos que nos dejaron este valle y nos enseñaron a respetarlo y a quererlo. Para nosotros la planificación y los proyectos sí han llevado tiempo. Nos costó decidirnos porque sabíamos que el mínimo para participar en estos concursos era muy exigente.
¿Qué se propuso cuándo llegó a la Concejalía de Medio Ambiente en 2003?
El equipo de gobierno progresista del que formo parte defiende valores de respeto, diversidad e igualdad, tanto en el plano social y cultural como en el económico y en el ambiental. Lo primero fue liberar a Villasana del antiguo vertedero de basura, extender el servicio de recogida de basura a todos los vecinos, vivieran donde vivieran e iniciar recogida selectiva para su reciclaje. Lamentablemente, la amenaza eólica en Ordunte y la defensa numantina de nuestro paisaje y nuestra biodiversidad marcó el inicio de la primera legislatura, batalla que finalmente ganamos.
¿Cree haber superado los objetivos que se marcó?
El balance es muy satisfactorio y nada hubiera sido posible sin una implicación y respaldo del todo del equipo de gobierno municipal. No nos despistamos. Cumplir un objetivo solamente significa buscar nuevos retos, y eso nos motiva especialmente.
¿Aún queda mucho por hacer, hay asignaturas pendientes?
Es duro transmitir a los vecinos que la respuesta oficial del gobierno autonómico del PP y del Consorcio Provincial de Residuos es que lleven un televisor roto a Medina o a Villarcayo, si lo quieren reciclar. Tal vez no hemos sabido transmitir esta demanda a la Administración Autonómica, a pesar de que ya hemos puesto a su disposición una parcela en el polígono de Sopeñano. También nos gustaría una mayor promoción y defensa de nuestra vaca monchina por parte de la Junta de Castilla y León.
¿Qué beneficios cree que reportará al Valle de Mena su política medioambiental junto a todos los reconocimientos y lo que ellos puedan implicar?
Creemos firmemente en el futuro del valle y éste está en un desarrollo compatible con el entorno que nos rodea, conocer nuestro patrimonio, para respetarlo y saber utilizarlo en el futuro.
Han solicitado a la Junta que amplíe el territorio menés protegido por la Red Natura 2000. ¿Le gustaría alcanzar un grado mayor aún de protección, como el de Reserva de la Biosfera o parque natural?
Somos un espacio único en Castilla y León. No hay nada que demostrar. Aquí se dan todas las premisas para disfrutar de esa categoría y de los beneficios que eso supone, con mayores méritos incluso que algunos ya declarados. Además, hay una oportunidad añadida para desarrollar la figura de Paisaje Protegido, si hubiera sensibilidad con Mena y voluntad política en el gobierno de la región.
Hay varios proyectos que destacan, como el de la conservación de los loros. ¿Qué frutos ha dado?
Mejorar las condiciones de este bosque de carácter tropical y favorecer su reproducción son una garantía para que las futuras generaciones puedan conocerlo y respetarlo, todo ello liderado por la Fundación Oxígeno y con la implicación de los agentes medioambientales del valle.
¿En qué momento está la implantación de la Agenda 21 Local en el municipio?
Es un proceso siempre abierto. Los resultados nos permiten actuar en las áreas que preocupan al ciudadano y además mantenemos una línea de comunicación a través de redes sociales que permite interactuar con cualquier persona y conocer sus inquietudes. Como anécdota, un curso de reciclaje de aceite para hacer jabón se creó por una iniciativa en facebook.
¿Los meneses están orgullosos de su paisaje y de la biodiversidad que encierra y contribuyen junto a las políticas municipales a conservarlo?
Creo que está fuera de dudas. Las políticas municipales son fruto de la participación directa de los ciudadanos a través de la Agenda 21.
Progresamos y tenemos las mejores cifras de reciclaje. La recogida de aceite que iniciamos este invierno, por ejemplo, ha sobrepasado las mejores expectativas. Los meneses y menesas son nuestro principal activo de futuro y nos lo demuestran cada día.
Acciones como la Expedición Cadagua también sensibilizan a los más jóvenes...
Somos un equipo de gobierno joven y apostamos por la juventud a través de muchas acciones. El disfrute lúdico del medio ambiente está unido al compromiso. La expedición ha logrado sumar a dos municipios más de Vizcaya. Ese es el camino que nos marcamos para seguir progresando, seguir sumando.
En el ámbito de la energía, han encargado un Plan Director de Eficiencia Energética que ha sido presentado en un simposio en Croacia, ¿podría explicar en qué consiste?
En declararle la guerra al recibo de la luz y a la iluminación irracional. Ha costado 30 años iluminar decenas de pueblos en el valle. Tenemos 2.500 farolas, 2 cada 3 habitantes, con unos consumos elevadísimos y una factura tamaño ciudad. Ahora, podemos ahorrar energía, dinero y comenzar a disfrutar más de cosas sencillas como un cielo estrellado y limpio con este plan.