XVII Festival Internacional de Folclore Valle de Mena
  • 31 de Julio de 2022

Tendrá lugar del 2 al 7 de agosto, con un completo programa de espectáculos y actividades.


                Escenario montado. Sillas preparadas. Camerinos listos. Probando iluminación y sonido. Transportes, alojamientos y comidas, organizados. Solo queda que lleguen los grupos participantes, más de un centenar de artistas. Los internacionales Panamá, Sri Lanka y Ucrania están ya de camino. Se les unirá el grupo local Ecos de Valle y los vecinos vascos de Tio Teronen Semeak. El equipo de voluntarios del FIF los aguarda a todos con los brazos abiertos. Cuatro años de espera quedan ya en el pasado. El espectáculo puede comenzar.

                Tres conciertos, tres talleres de música, tres de danzas, una sesión de cuentos y leyendas del mundo y dos actuaciones (una en la pedanía de Siones y otra en la Residencia Nuestra Señora de Cantonad), arropan los tres espectáculos centrales del FIF en la Plaza San Antonio. En todos estos eventos, las cinco compañías irán mostrando su modo particular de expresar, con música y danza, las particularidades de su cultura. 

                El Ballet Folclórico Ritmos y Danzas Panameñas abrirá el festival con un concierto el martes 2 de agosto a las 22:00 horas en el Patio del lavadero, en el Convento Santa Ana. Ofrecerá también un Taller de Danzas del Mundo el jueves 4 a las 12 horas en la Plaza San Antonio y uno de Músicas del Mundo el sábado 6 en la Plaza Santa Ana a las 13:15 horas.  Panamá, desde que en 1914 el vapor SS Ancón realizara la primera travesía entre los dos océanos, vive marcado por su canal. Pero creer que sólo los barcos ocupan la totalidad del istmo sería un error. Un pasado milenario resurge con la presencia de tribus indígenas, entre las cuales, los cunas ocupan un archipiélago de islas minúsculas, San Blas, que agrupa a unos treinta mil indios. Pescadores y artesanos, los Cunas perseveran en sus tradiciones, subsistiendo gracias a los cultivos de arroz y maíz, y a la pesca. Son muestra de la cultura panameña, mezcla de tradiciones españolas, africanas, amerindias y norteamericanas. El carnaval, que tiene lugar durante los cuatro días que preceden la cuaresma, es la ocasión para hacer revivir estas tradiciones populares. Se baila, en particular, el tamborito, que se acompaña por palmadas y tambores, y la cumbia que es de origen africano.

                El Grupo Folclórico Nacional Sama, de Sri Lanka, llevará su música y baile a la pedanía menesa de Siones el miércoles 3 a las 20:00 horas y será también el encargado de realizar el Taller de Músicas del mundo el viernes 5 a las 13:15 en la Plaza Santa Ana. Sama  nos llega de una de las islas más misteriosas de la Tierra. Un país que es punto de convergencia de todas las religiones del mundo, un lugar de riquezas inéditas, donde se encuentran todos los hechizos y cuyos espectáculos mezclan todo el tiempo lo misterioso y lo sagrado. La leyenda dice que Adán y Eva, expulsados del Edén, encontraron en Sri Lanka su primer refugio. Se dice también que Simbad el marino hizo una escala ahí, que Marco Polo escuchó «murmullar las fuentes del paraíso», que su buda de quince metros de largo, acostado en la piedra y vigilado por su servidor de ocho metros de alto, es la única y verdadera representación del profeta vivo, que la diosa Shiva hizo en esta isla su nido y que los griegos de la Antigüedad creyeron encontrar ahí un remanso divino. El conjunto folklórico nacional Sama  no se escapa de estas realidades misteriosas. Sus bailarines llevan cinturones de plata, campanitas y atributos de todo tipo que hacen que se parezcan a dioses vivos. Las bailarinas están llenas de joyas de la cabeza a los pies. Unos devoran el fuego, otros caminan por las brasas y otros hacen girar platos de porcelana fina en lo alto de bambúes interminables con velocidades diabólicas. Estas danzas tienen un carácter místico al ser también coloridas y poéticas en su sinceridad. Sus espectáculos se impregnan de inciensos y de olores de especies que suben hacia los dioses o caminan a lo largo de los campos de té y por las bajadas embarradas de campos de arroz.

                El tercer grupo internacional que nos visita en esta edición tiene un par de componentes que le hacen establecer una relación de cercanía especial con el FIF; por una parte, proviene de Kamenets-Podolski, Ucrania, ciudad con la que el valle de Mena está hermanada, y por otra, el que ha sido Director Artístico del festival en casi todas sus ediciones, Dimytro nazarenko, ha estado siempre muy ligado a él. Se trata del Grupo de Música y Danza  Horlychka, un grupo compuesto por bailarines muy jóvenes pero con una amplia trayectoria artística en la que no han faltado premios y reconocimientos nacionales e internacionales. Horlychka se estrenará en esta ocasión en Mena con una actuación para nuestros mayores en la Residencia Nª Sª de Cantonad el miércoles 3 a las 5 de la tarde. Ofrecerá también un Taller de Música el jueves 4 a las 13:15 horas en la Plaza Santa Ana y será el encargado de cerrar el festival con una concierto el domingo 7 en el Patio del Lavadero a las 10 de la noche.

                Pero será en los espectáculos de las noches del jueves, viernes y sábado, siempre a las 10 de la noche en la Plaza San Antonio, donde estos tres grupos desplegarán todo su potencial ante el público asistente. Tres espectáculos en los que les acompañarán el grupo local Ecos del Valle (jueves y sábado) y Tio Teronen Semeak, que participará en la gala de clausura después de haber ofrecido íntegro, la misma mañana del sábado, en la Plaza San Antonio a las 12 horas, su espectáculo FreshCool. La compañía está integrada por jóvenes bailarines y músicos guipuzcoanos de danza tradicionales vascas con dos cosas en común: su pasión por la danza y un humor sin igual. Durante años han estado ligados al folclore tradicional, pero  esta vez le han dado una vuelta de tuerca y han ido más allá. En FreshCool se plantean que mucha gente, en algún momento de su vida, ha bailado alguna canción de Raphael; pero ¿cuántos han intentado bailarla como si fuera un baile popular vasco? Bueno, pues los bailarines de la compañía Tio Teronen Semeak sí, y lo curioso es que consiguen que encaje. FreshCool aúna la celeridad del aurresku y el gamberrismo en un peculiar espectáculo lleno de humor, donde diferentes estilos de danza y música confluirán sin un patrón determinado con el único objetivo  de pasar una velada difícil de olvidar.

                Desde que inició su andadura en el año 1999, el Festival Internacional de Folclore ha ido marcando el calendario de la programación municipal y la participación ciudadana con una cita anual hasta 2012 y cada dos años desde entonces. En 2020 hubo de ser suspendido, como la práctica totalidad de los eventos culturales, y lo mismo ocurrió en 2021, a pesar del intento de retomarlo, frustrado finalmente por la imposibilidad de traer grupos internacionales. Pero este año, por fin, sí se va a poder llevar a cabo la XVII edición, esperada por un público fiel y sobre todo por el cerca de centenar de voluntarios que participan en la preparación y desarrollo del mismo.

                Esta buena acogida se debe fundamentalmente a que, desde sus comienzos, el Festival siempre ha sido capaz de traspasar las fronteras de lo meramente artístico para convertirse en un acontecimiento social y cultural, en su concepto más amplio, que enriquece la vida del valle con el valor de la interculturalidad. Así, música y danza de alta calidad, diversidad en muchos matices, puntos en común en otros tantos, relaciones que desembocan en amistad, trabajo en equipo, colaboración altruista, muchas horas de actividad y muy pocas de descanso, se convierten en aspectos destacados de un festival que hacen que el arte escénico, sin dejar de alcanzar altas cotas, no sea el único protagonista.
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